Una foro muestra cómo quedó una zona en San Juan tras el paso del huracán María
Una foro muestra cómo quedó una zona en San Juan tras el paso del huracán María

A un año de María, Puerto Rico no se olvida. Con esta consigna una coalición de entidades que luchan por los derechos de los puertorriqueños se unirá en caravana desde varios puntos en los Estados Unidos hacia el sur de la Florida.

“Se cumple un año de una de las tragedias más grandes en la historia de Puerto Rico y nosotros acá en Estados Unidos queremos que no se olvide”, explicó Jimmy Torres Vélez, fundador de Boricua Vota.

El grupo espera reunir a miles de personas para llevar sus reclamos a la zona de Mar-a-lago, donde queda la propiedad vacacional del presidente Donald Trump, marcando así el primer aniversario del ciclón que devastó la isla el 20 de septiembre de 2017.

”Quién nos faltó el respeto y quién por su incapacidad es personalmente responsable de la fallida respuesta a Puerto Rico fue Donald Trump y debe recibir un reclamo de nosotros”, enfatizó Torres Vélez.

El activista añadió que la manifestación culminará con una vigilia en honor a las 2,975 personas que fallecieron en los seis meses tras el siniestro, según un estudio independiente de la Universidad de George Washington publicado este año. “Es bien importante que la gente entienda y reconozca que hubo un gran error cometido por el gobierno federal y son fundamentalmente los responsables de la gran cantidad de personas fallecidas en Puerto Rico”, acotó Torres Vélez.

 

La cifra es uno de los aspectos más polémicos del desastre, ya que el gobierno de la isla se negó a ratificar las muertes manteniendo la cifra oficial en 64 hasta agosto de este año cuando el gobernador Ricardo Roselló admitió fallos en el registro de fatalidades. “Nosotros [Puerto Rico] somos una colonia. La responsabilidad de las emergencias recae sobre FEMA. Se tardaron semanas en llevar ayuda, agua, alimentos, medicamentos y en esa semana murieron cientos de nuestros hermanos en espera de transportación y tratamientos médicos como diálisis”, puntualizó Torres Vélez, quién continúa ayudando a los recién llegados a la Florida a través de Proyecto CASA, un programa de Iniciativa Acción Puertorriqueña.

En adición a errores del gobierno federal en los preparativos y respuesta a la emergencia la coalición liderada por Power4PuertoRico, Alianza for Progress, Organize Florida y Hispanic Federation señaló en su llamado a la ciudadanía que la administración Trump ha fracasado en la lucha por los fondos para la reconstrucción de la isla.

Aunque las ráfagas del temporal categoría 4 no se sintieron en el estado del sol, su impacto afectó a la diáspora, especialmente a los damnificados que continúan llegando a Estados Unidos.

Miles de puertorriqueños se desplazaron a Florida después del fenómeno meteorológico aunque no hay un número concreto aún.

Los protagonistas del éxodo enfrentan un nuevo sistema laboral, de vivienda y educativo con tal de reconstruir de sus vidas. “El huracán cambió todo”, recordó el reverendo José Rodríguez, quien laboraba en una campaña para aumentar el español en las escuelas junto a la organización Vamos4PR cuando comenzaron a llegar los boricuas desplazados.

“Nuestra misión cambió a algo más grande para ayudar a los sobrevivientes de María. Eso nos llevó al aeropuerto y después a ver personas durmiendo en carros y en los hoteles. Ahí comenzamos a abogar por los derechos de las personas que estaban en los hoteles. Entramos a ese mundo de los sobrevivientes, protegiendo su dignidad”, añadió.

El líder de la parroquia Jesús de Nazaret Iglesia Episcopal en Azalea Park y miembro de Vamos4PR se dedicó o a asistir a los afectados a través de un banco de alimentos, un programa de fondos de emergencia en alianza con Hispanic Federation, pero sobretodo con campañas públicas en defensa de las personas que se acogieron al Programa de Albergue Temporal de FEMA.

La odisea de este grupo se vio agravada por la incertidumbre de la renovación de los vales para permanecer en las hospederías. “Desde el principio las familias de María fueron tratadas diferente y nosotros como Vamos4PR nos tuvimos que levantar en acción y decir no vamos a permitir que este pueblo sea marginalizado”, relató Rodríguez, quien participó en esfuerzos de cabildeo para extender el programa.

No obstante, pese a una demanda federal entablada contra la agencia, el juez de distrito de los EE. UU. Timothy Hillman indicó el mes pasado que las 1,763 familias que dependen de TSA en Puerto Rico y EE.UU perderán el subsidio el 14 de septiembre. “Desde el principio eso fue un shock para nosotros. Ver cómo el gobierno federal se lavó las manos y dejó estas familias en las manos del condado y autoridades locales”, reflexionó Rodríguez.

El evangelista salió en defensa de este grupo, no solo ante las agencias de gobierno sino también ante quienes los tildan públicamente de mantenidos. “Esto no tiene nada que ver con un pueblo queriendo ser mantenido. Se trata de igualdad”, resaltó Rodríguez apuntando a la respuesta a los huracanes Harvey y Katrina.

“Si tú comparas la respuesta del gobierno federal a los afectados por Harvey es una cosa ridícula”, reaccionó Torres Velez. “A otros ciudadanos americanos de Texas y de Alabama les dieron hasta 17 meses de servicio”, dijo.

Pese al embate de un año de labor comunitaria ambos líderes comunitarios se mantienen firmes en su misión de ayuda.

En el próximo año y a través de sus respectivas entidades, la lucha por los derechos de este grupo incluirá la solicitud de papeletas de votación en español y vivienda asequible en la Florida. “Estas familias vinieron aquí para trabajar, para levantarse y no esperaban encontrar una crisis de vivienda donde se les exige un depósito de tres meses de renta y cuotas de aplicación de $300”, puntualizó Rodríguez.

Es un sendero cuesta arriba para el sacerdote que ha sido testigo del calvario de algunos desplazados e incluso ofició la misa tras la muerte de Betsy Santiago, presuntamente asesinada por su pareja frente a sus hijos en uno de los hoteles de refugiados.

Sin embargo, mantiene la esperanza de celebrar más victorias de miembros esta comunidad de recién llegados como el caso María Báez, abuela de un niño con necesidades especiales que logró conseguir vivienda. “Esta es la historia de un gobierno que falló en su cuido de un pueblo y lo que estamos viendo ahora familias todavía en los hoteles es consecuencia de un pueblo, un gobierno que no ha cumplido con su deber”, sentenció Rodríguez.

De forma similar, Torres-Vélez se encamina a un segundo año de batalla en busca de una mejor vida para sus “hermanos boricuas” en Florida, Estados Unidos y en todo el mundo. “Por eso es que vamos para allá (Mar-a-Lago). Vamos a protestar”, acotó.

Este llamado de Power4PuertoRico Alianza for Progress ha encontrado apoyo en las zonas de Orange, Osceola, Seminole, Tampa y al sur del estado donde manifestantes viajarán en autobús hasta el evento en Palm Beach.

“María nos unió. Nos enseñó qué es lo importante”, concluyó Torres-Vélez.

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